martes, 26 de febrero de 2013

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Serpientes y escaleras


Nunca, de un ex gobernador de Tabasco, se habían proferido tantas críticas e insultos como los que está recibiendo ahora Andrés Granier Melo. Nadie, ninguno de sus ex colaboradores, ni quienes se decían sus amigos o fueron sus favorecidos, ha salido a dar la cara por él. 

Fernando Hernández Gómez / fdohernandezg@hotmail.com


Tampoco nadie sale a defender al ex secretario de Finanzas, José Sáiz Pineda, sobre quien pesa una acusación directa por la presunta desaparición de mil 900 millones de pesos para programas federales que nunca se aplicaron.
Y ni quién dé un clavo por el ex secretario de Asentamientos y Obras Públicas, Héctor López Peralta, quien tendrá que explicar el extraño robo de documentos soporte de gastos en su área por mil 100 millones de pesos y que —ahora nos enteramos—, fueron sustraídos cuando eran trasladados en un camión de una oficina a otra.
Hoy, Granier Melo y quienes fueron sus colaboradores son una pandilla de saqueadores. Y su administración, una pesadilla.
El viernes 22, en el diario La Razón, leí la columna La Feria, de Salvador Camarena, quien hace una interesante descripción del ex mandatario estatal. Lo menciona así:
“En el sexenio pasado varios funcionarios del gobierno federal contaban que lidiar con Andrés Granier, el gobernador de Tabasco hasta el 30 de diciembre de 2012 (sic), era una pesadilla. Contaban por ejemplo que durante las inundaciones de 2007, en vez de contribuir a atemperar los ánimos de una población anegada, Granier operaba para hacer más dramático aún el reclamo de ayuda de la población. Se asumía no como autoridad, sino como un damnificado cualquiera. Cuando Felipe Calderón visitaba la zona siniestrada, Granier llevaba su actuación al punto del chantaje. Que Granier era un desastre, se sabe hace mucho. A nadie entonces sorprendió que al pasar el tiempo su administración (es un decir) fuera tema de escándalos y frivolidades que a la postre traerían funestas consecuencias para Tabasco”.
Ese desastre administrativo, esas frivolidades a que se refiere Camarena, ya han derivado en —por lo menos— siete denuncias de tipo penal ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, más las que se presenten esta semana en esa y en otras instancias judiciales, la PGR incluida.
Supongo que ante tan delicado asunto que tendrá en sus manos, el procurador estatal Fernando Valenzuela Pernas habrá de conformar una fiscalía especial para dar seguimiento a denuncias por delitos contra el patrimonio de Tabasco.
El gobernador Arturo Núñez Jiménez va de sorpresa en sorpresa, pues se está enterando que los pasivos no eran de 10 mil millones de pesos —como le reportaron en noviembre los que se iban— sino de 17.7 mil millones, y que en el presupuesto le dejaron un déficit de casi seis mil millones que no tienen respaldo en los ingresos y que tendrá que conseguir pues implica compromisos con percepciones de la burocracia y pagos a proveedores.
El caso es que por donde se le rasque brotan evidencias de corrupción e impunidad, de las que desde hace varios años estuvo enterado su antecesor, por denuncias públicas que lo alertaban de que “la corrupción se extendía como un cáncer en el tejido burocrático, sin que se hiciera nada para impedirlo”.
Es claro, pues, que los hilos del desfalco al erario pasan por muchas Secretarías y dependencias del Ejecutivo estatal, pero indudablemente tienen su origen o su fin en la Secretaría de Finanzas y en la Quinta Grijalva, toda vez que hasta los hijos del ex gobernador habrían resultado beneficiados con las prácticas deshonestas en el manejo de recursos públicos.
No se trata de que Núñez se le vaya a la yugular a Granier, como sugieren algunos. Simple y llanamente lo que se pide es que esta vez no haya impunidad, como precisa el actual mandatario: “para nadie, sea cual sea su condición o haya sido el grado de su responsabilidad”.
Y debe tener claro que no se vale lo que hicieron a Tabasco. Mira que comprometer por 20 años una cuarta parte de las participaciones federales.
No tiene nombre lo que le hicieron a Tabasco. Tal vez por eso el periodista Adrián Trejo, en su columna La Divisa del Poder, que publica El Financiero, preguntaba en forma jocosa: “¿Ya sabe cómo le apodan al ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo? La serpiente, porque fue la que acabó con el paraíso, literalmente”.
Ya que hablamos de culebras, parece que en su vida Arturo Núñez jugó ‘Serpientes y Escaleras’, pues cuando creyó llegar a la cima con esa escalera que le obsequió la izquierda, se topó con esa serpiente que lo llevó al suelo, desde donde tendrá que demostrar de qué está hecho para remontar deudas, crisis, déficits, adversidades, saqueo, reclamos de propios y extraños.
Por lo pronto nos dejó su compromiso de que “la pesadilla terminó y no dejaremos que regrese”, como aseguró en la ceremonia del centenario de la muerte de José María Pino Suárez y Francisco I. Madero.

¿LLAMARÁN A CUENTAS A RULLÁN?
Para que haya saqueo de recursos públicos se necesitan tres cosas: una, el dinero contante y sonante, en efectivo de preferencia; dos, el que está dispuesto a sustraerlo sin importarle consecuencias, y tres, el que encubre, solapa, permite que se cometa ese latrocinio que, bien remunerado o gratuitamente, por su silencio o servicio de lavandería, lo convierte en cómplice.
Pues bien, del presupuesto de Tabasco no pudo desviarse o disponerse indebidamente de un solo peso en el sexenio pasado sin que lo detectarán el contralor estatal, Roger Pérez Évoli y el fiscal superior del estado, Francisco Rullán Silva.
Pérez Évoli ya no es funcionario público y muy posiblemente en breve sea citado a comparecer ante la PGJ por actos de omisión o los que le resulten. Rullán Silva sigue al frente del Órgano Superior de Fiscalización (OSF). Sabe perfectamente que todos lo señalan como el encubridor del gran saqueo. Pero él no tiene siquiera la dignidad para dimitir al cargo.
En la bancada del PRD hay varios diputados que van por la cabeza de Rullán Silva. Uno de ellos es Neyda García, quien señala que más que dialogar con el titular del OSF, “a mí me interesa que él rinda cuentas; me interesa que él deje de ser la cabeza del Órgano. No sé si sea necesario que yo me reúna con él, pero sí lo es ahí voy a estar para exigirle que, de veras, tenga la dignidad y se vaya de un puesto al que ha manipulado por tantos años para beneficio de pocos y que el estado está sumido en un deterioro espantoso”.
Sin embargo, quien no parece muy definido con la permanencia o cese del fiscal superior es su amigo Rafael Abner Balboa Sánchez, jefe de la fracción perredista y presidente de la Junta de Coordinación Política.
El ex alcalde teapaneco no lleva una sino varias reuniones personales con Francisco Rullán, para que lo entere del trabajo del OSF.
Y cuando se le toca el tema de si está a favor o en contra de la continuidad de Rullán, cae en contradicciones.
Fíjese, por un lado, dice que Rullán va a continuar en el OSF: “El martes —cuando se reúnan nuevamente los dos— es decisivo, porque quedamos que vamos a platicar acerca de cómo se va a trabajar y cuál va a ser su decisión”.
Por otra parte, cuando se le pregunta: ¿Le va a pedir que se vaya?, lea lo que responde Balboa: “Pues yo creo que es lo que ha pedido la ciudadanía”.
Hay más preguntas para que el líder del Congreso siga enredándose: ¿Pero usted directamente se lo va a pedir?
Lo que contesta es de colección. “No —dice—, yo no se lo voy a pedir. Él ya sabe cómo están las cosas; sabe de los diputados en la forma que se han subido a la tribuna y yo creo que la decisión debe ser única y exclusivamente de él”.
Entonces, si él —Rafael Abner Balboa— no le ha pedido formalmente a Francisco Rullán que se vaya, que deje el cargo, ¿cómo es que el martes va a ser ‘decisivo’?
También hay rumores de que Rullán sí se va y que su sustituyo será el nuñista Agustín Silva.

AMACHADO CON SUS COCHUPOS
Para el dirigente del Sindicato del Colegio de Bachilleres, José Ramón Díaz Uribe, importa un comino que Tabasco viva la alternancia. Él quiere seguir conservando sus canonjías y que el Cobatab le haga efectivos los cochupos que le venían otorgando.
Ante las amenazas de paro del caciquillo sindical, el director del Cobatab, Jaime Mier y Terán Suárez, ha señalado que “no hay ninguna justificación legal para interrumpir labores”.
Tal vez Díaz Uribe no ha prestado atención a la posición del gobernador Núñez cuando afirma que “en el sector educativo estoy enfrentando a grupos que se adueñaron de las instituciones educativas; las vamos a rescatar para bien de Tabasco y los tabasqueños”. ¿Se querrá poner con Sansón a las patadas? Habrá que verlo.  

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