martes, 5 de febrero de 2013

Más que ‘ninis’ son ‘sinsin’, y están a merced de delincuencia


“Un muchacho que ni estudia ni trabaja parece un vago, pero más bien carece de un espacio en el sistema educativo, en el laboral, o en ambos; estamos frente a un problema social que los excluye”, indica el investigador Miguel Alberto López Tejeda 

Alejandro Esquivel C. / alesquivelc@hotmail.com


En los 17 municipios de Tabasco existen, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, alrededor de 21 mil 300 jóvenes de entre 14 y 24 años de edad que forman parte de la llamada generación ‘nini’; es decir, muchachos que ni estudian ni trabajan debido a la falta de espacios en escuelas y de oportunidades para desempeñar una labor.
Y pese a que esas cifras han ido creciendo progresivamente, pues de 10 mil 702 que se registraban en 2005, al cierre del año pasado ya eran 21 mil, existen investigadores del fenómeno que aducen que más que ‘ninis’, son jóvenes ‘sinsin’; es decir, sin oportunidades para estudiar y sin espacios para trabajar.
Según la Dirección General de Educación Superior Universitaria de la SEP, de los 198 mil 445 jóvenes en edad universitaria de que se tenía registro en nuestro estado el pasado ciclo escolar, solamente 68 mil 230 se encontraban matriculados en una licenciatura; es decir, la cobertura en ese nivel era de 34.4 por ciento.
Ello, sin contar que según reportes de las 42 instituciones universitarias existentes en el estado, solamente el 70 por ciento concluyen sus estudios, pues el 30 por ciento restante deserta.
El fenómeno es casi igual en el nivel bachillerato y es preocupante, porque al no contar con los satisfactores necesarios, están a merced de que sean ‘contratados’ por bandas del crimen organizado.
Para el investigador de la Universidad de Montemorelos Miguel Alberto López Tejeda, los siete millones 226 mil jóvenes de entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan en México no deberían ser llamados ‘ninis’, sino ‘sinsin’, pues están sin oportunidades de trabajar ni de estudiar.
“Me parece que esto es una manera en que suele estigmatizarse a la víctima en vez de responsabilizar al responsable, porque un muchacho que ni estudia ni trabaja parece que es un vago, pero creo que más bien carecen de un sitio social en que puedan ocupar un espacio en el sistema educativo, un espacio en el sistema laboral, o ambos, y que estamos frente a un problema social que los excluye”, apunta el investigador.

SE DAÑÓ A UNA GENERACIÓN ENTERA
Tabasqueño de nacimiento pero avecinado en el estado de Nuevo León, Miguel Alberto López Tejeda, investigador de la Universidad de Montemorelos, se da tiempo para criticar el sexenio de Andrés Granier Melo, y señala que lo sucedido al sector educativo estatal en esos seis años “es para efectuar una investigación a fondo, porque el saqueo fue criminal; deben meter a la cárcel a los responsables para que paguen el daño que le hicieron a una generación entera”.
Visiblemente molesto, indica que lo que está ocurriendo en Tabasco “es algo que sobrevino a los jóvenes, porque la mayoría no entró a la escuela, los expulsaron o no les dan empleo, o no califica para los trabajos disponibles; más que ‘ninis’ son ‘sinsin’: sin oportunidades educativas y sin trabajo, porque la proporción de los jóvenes que deciden no estudiar ni trabajar, es mínima”, declara.
“No pensemos en que es, por ejemplo, equivalente a cuando hablamos de deserción escolar. Un desertor es un cobarde que en términos militares incluso puede ser ejecutado por la espalda cuando abandona el frente; por lo tanto, en estos casos no tenemos deserción escolar sino abandono escolar, expulsión escolar por situaciones académicas o económicas”, puntualiza.

¿AMAS DE COSA O ‘PRESAS DE CASA’?
Elba Ramírez García, investigadora de la Universidad de Chapingo, campus Estado de México, se pronuncia por encontrar las causas de que los jóvenes no estén ocupados y porque se les brinden alternativas, más que buscar responsables.
Al referirse también a los jóvenes como ‘sinsin’ en vez de ‘ninis’, dice que son un sector que ha crecido en los últimos años, tal como lo señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que coloca a México como la tercera nación —de sus 34 países miembros— que tiene la mayor proporción de población juvenil inactiva.
Las secretarías de Educación Pública (SEP) y del Trabajo y Previsión Social (STPS) aseguraron que 78 por ciento de los más de siete millones de jóvenes sin oportunidades de estudiar o trabajar son amas de casa.
“Que la SEP no mienta; es muy diferente ser ama de casa que ‘presa de casa’, y muchas de las muchachas que están en la casa son presas de casa”, destaca Edelmira Arrieta Hernández, de la asociación civil Nosotras También Contamos.
Estamos teniendo en la última década cada vez más mujeres dentro del sistema educativo, pero estamos teniendo carreras educativas truncadas donde las mujeres no pueden acceder al ejercicio de sus profesiones porque no cuentan los mecanismos institucionales suficientes que permitan que se inserten en igualdad de condiciones, señala.
Y concluye que “un país que no tiene políticas para atender a sus viejos, no tiene políticas para poner en un sitio social a sus jóvenes y tampoco tiene un sistema para que haya protección sobre su infancia; por lo tanto es un país que tiene que revisar su viabilidad y su proyecto”.

MUJERES, ENGROSAN ‘NINIS’
Ahora bien, ¿a qué se debe este fenómeno? Ciertamente, existen numerosos factores; sin embargo, diversos investigadores coinciden en que existe una constante en cada uno de ellos, que es la frustración, es decir, la falta de coincidencia entre las expectativas de los jóvenes con su realidad. 
No es de sorprender, por ejemplo, que el mayor índice de ‘ninis’ lo componen las mujeres, a las que los padres prefieren tenerlas en el hogar haciendo quehaceres domésticos en espera de que encuentren un hombre con recursos económicos suficientes para hacerlas sus esposas y darles un hogar con cierta calidad de vida.
Este fenómeno precede al de los ‘ninis’ y las jóvenes en esa situación son catalogadas como “mmc”, es decir, mujeres que estudian o están en casa, que nunca se desarrollarán profesionalmente porque en sus adentros está la frase: ‘mientras me caso’.

A LA DELINCUENCIA ORGANIZADA
Sin duda, siete millones de ‘ninis’ en México es una cifra preocupante, pues en algún momento de sus vidas, el sustento que los cobija va a desaparecer, lo que los va a empujar a integrarse a caminos fáciles de sustentación, como lo es el subempleo o en el peor de los casos, la delincuencia, debido a la facilidad que les dan para obtener beneficios económicos, sin compromisos como lo pudiera ser una jornada laboral.  

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