martes, 27 de noviembre de 2012

Punta Fina


El PRD, bajo dos fuegos



La celebración del ala anti pejista puede convertirse en funeral. Han pasado muchas cosas desde aquel gozo de principios de septiembre, cuando Jesús Ortega pidió la salida de Andrés López para terminar con la esquizofrenia al interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD).


José Ureña / primercirculo@hotmail.com



Sólo una de esos acontecimientos tuvo escaparate mediático: la partida de Martí Batres para convertirse en títere formal del Peje en el partido creado por sí y para sí, el Movimiento de Renovación Nacional (Morena).
—No habrá deserciones masivas de perredistas —dijo el dirigente Jesús Zambrano.
Sin embargo, veremos esa imagen multiplicada en los primeros meses de 2013, cuando comenzarán a reorganizarse las autollamadas fuerzas de izquierda para ir en pos de rebanadas de poderes locales.
Se juegan muchas cosas para dejar pasar esa oportunidad.
Cargos —el gobierno de Baja California, decenas de diputaciones, cientos de presidencias municipales y miles de regidurías— de los cuales emanan muchos beneficios para las siglas políticas: prerrogativas, negociaciones bajo y sobre la mesa, concesiones…
Entonces comenzará la lucha real entre esos grupo antaño juntos y, quién lo duda, tal vez de nuevo juntos en 2018.
Aunque usted no lo crea.

GOBERNANTES, LEJOS DEL PEJE
El capítulo siguiente es de confrontación.
En cuanto Andrés López anunció el reagrupamiento de Morena para ir por su registro, Los Chuchos aprovecharon su poder al interior del PRD —detentan todos los órganos partidistas— para empezar a presionar.
Llevan mucha ventaja.  Además de dominar el Consejo Nacional, el Comité Ejecutivo Nacional y casi todas las direcciones estatales, Los Chuchos han cerrado filas con los gobernadores en funciones y electos: Ángel Aguirre en Guerrero, Graco Ramírez en Morelos, Marcelo Ebrard y Miguel Mancera en el Distrito Federal, y Arturo Núñez en Tabasco.
(Al chiapaneco Juan Sabines no puede incluírsele porque su militancia en el PRD es relativa y además va de salida y su desprestigio es un lastre para cualquiera).
Es un acuerdo de conveniencia. A todos ellos les resultaría castrante fortalecer su relación El Peje u optar por Morena.
El tabasqueño es un dictador, impone criterio, da órdenes y quienes las desobedecen terminan por recibir la categoría de traidores.
Ese sojuzgamiento tendría consecuencias fatales: irían al choque con el gobierno federal, con la consecuente pérdida de participaciones y por ende de capacidad financiera para sobrevivir administrativamente y realizar obra.
El peor ángulo del centralismo, ya se sabe, es el control de los recursos y tanto estados como municipios dependen de la ayuda federal en más del 90 por ciento y algunos hasta en 97 por ciento.
No tienen ingresos propios —cobrar impuestos y derechos siempre será negativo y ningún gobernante quiere cargar con el rechazo de la población— y deben viajar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) o aprovechar las giras del presidente de la república para gestionar alguna ayuda, alguna caridad.
Con Los Chuchos, en cambio, hay más independencia y la posibilidad de mantener buenas relaciones con el Ejecutivo y los miembros de su gabinete.
Pero no todo se ciñe a los gobernadores.

EL OTRO ADVERSARIO
Dos desprendimientos del PRD han abierto fuego contra el PRD de Los Chuchos.
De un lado está Andrés López, quien con su vocación seductora y su discurso justicialista negocia deserciones aquí, allá y acullá.
Tiene negociaciones con líderes reales —su ex secretario particular René Bejarano es el mejor ejemplo— a fin de integrar grupos parlamentarios sólidos para impedir actos de gobierno de Enrique Peña Nieto y las llamadas reformas estructurales.
En el Congreso de la Unión actuarán como una voz y un voto, pero hacia afuera su actividad se reflejará en manifestaciones, boicots a actos en giras presidenciales, críticas a la actuación del gobierno y hasta provocaciones.
La primera de ella es organizada para el 1 de diciembre, durante la toma de posesión de Peña Nieto.
Si Bejarano, su esposa Dolores Padierna, Alejandro Encinas y muchos perredistas más esperan el final de las negociaciones para anunciar su incorporación a Morena, al PRD de Los Chuchos le va peor con Concertación Mexicana, el nuevo agrupamiento impulsado por Manuel Espino, René Arce, Rosario Robles, Ramón Sosamontes y muchos cuadros más.
Ellos se llevarán comités perredistas enteros en varios lugares.
Es el caso, por mencionar los asegurados, del mexiquense Jaime Enríquez Félix y el guerrerense René Lobato.
Su desprendimiento formal se dará justo cuando empezará la campaña para renovar dirigencia en el PRD, a cuya presidencia quiere estar Marcelo Ebrard en aras de reorientar ese partido hacia escenarios de apertura, moderación y proyecto.
Ya lo dijo el propio Ebrard en octubre de 2011 en León:
—Yo estoy preparado para gobernar, Andrés para la protesta.
Pero Ebrard siempre ha tenido encima la bota de López y no se sorprenda si al final se hace a un lado —como se hizo en noviembre de 2011— para permitir la tercera candidatura presidencial del de Macuspana.
Porque por encima de todo el aún jefe de Gobierno pregona la unidad y tratarán de ir juntos.
¿O cree usted en la independencia y los principios de Ebrard?  


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