jueves, 22 de noviembre de 2012

Familiares, explotadores principales de niños que trabajan


Tres de cada 100 menores están expuestos a condiciones de explotación debido a que trabajan como vendedores ambulantes, cargadores, franeleros, limpiaparabrisas y lavacoches 


Alejandro Esquivel C. / alesquivelc@hotmail.com



Se ha dicho que con la reforma laboral se consolidará una política pública que coadyuvará en la prevención del trabajo infantil y se propiciará un mejor México para la infancia y adolescencia, toda vez que tres de cada cien niños están expuestos a condiciones de explotación debido a que trabajan como vendedores ambulantes, cargadores, franeleros, limpiaparabrisas, lavacoches, entre otras actividades por las cuales perciben menos de dos salarios mínimos.
Para María del Refugio Íñiguez, de la asociación Niños Sin Rostro, el 30 por ciento de los infantes en Tabasco son explotados laboralmente por sus padres o familiares y un 10 por ciento de ellos viven y duermen en la calle.
Aunque acota que esta situación tampoco es reconocida en documentos oficiales, la activista por los derechos de los menores asegura que esa condición mantiene a la entidad en el cuarto lugar a nivel nacional en explotación laboral infantil, en actividades que van desde los tradicionales payasitos, hasta los que son literalmente manipulados por sus progenitores para vender o realizar labores no acordes a su edad.
Íñiguez indica que los niños que laboran en las calles como payasitos, malabaristas, traga-fuegos o que simplemente piden dinero en las calles, conforman sólo el 10 por ciento de los pequeños “en situación de exclusión”, denominado así por dicha asociación, mientras que los menores más vulnerables se encuentran en sus casas.
“Los niños con explotación laboral leve dentro de sus hogares son los que venden pozol, agua, dulces; que trabajan de una a tres horas, y por otra parte, los que desempeñan una jornada laboral extenuante, que trabajan por la tarde y estudian en las mañanas o que trabajan todo el día sin oportunidad de ir a la escuela”, detalla.
En Tabasco sí hay abuso hacia infantes que trabajan como si fueran adultos, pero “no existen censos, registros o listados confiables; si acaso habrá alguna encuesta o muestreo esporádico que realicen algunos investigadores interesados y nada más; datos que, desde luego, no son considerados oficiales”, puntualiza.
Para corroborarlo, la activista fue más allá al cuestionar: “¿Cuántos niños trabajan vendiendo chicles, boleando zapatos, en la industria de la construcción, de ayudantes de albañil, vendiendo tamales, garrafones de agua, pan, cortando caña, en empacadoras de plátano, empacando cítricos, cortando cacao o volteando copra?”. Y se responde: “Las autoridades no se han preocupado por cuantificarlo ni realizar un estudio serio sobre el tema”.
Lo cierto es que no existe información estadística relativa al número de personas menores de edad que laboran en Tabasco, que precise: en qué tipos de labores se ocupan, qué jornadas tienen, si cuentan con autorización de sus padres o, por el contrario, en caso de existir datos sobre ello, qué tan confiables es. 
La respuesta sigue siendo un misterio.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario