lunes, 22 de octubre de 2012

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¿Y dónde está la policía?



El gobierno que prometió no dar tregua en la lucha contra la delincuencia va dejando un estado inseguro y una población que vive en la zozobra ante la inseguridad que se ha adueñado de las calles en muchas de las ciudades de Tabasco.

Fernando Hernández Gómez / fdohernandezg@hotmail.com



Las cifras oficiales que se presumen en el combate a mafias criminales no convencen a una ciudadanía que sale a sus actividades cotidianas con temor a ser víctima de asaltantes, como los que la semana pasada, a plena luz del día, segaron la vida de un galeno en el estacionamiento de una plaza comercial.
La policía estatal no sólo es ineficiente sino que los ciudadanos tienen la percepción que cobija a los delincuentes que roban en viviendas, asaltan comercios, atracan a transeúntes, hurtan automóviles.
Ahora el temor de la población es que la delincuencia se incrementará hacia fin de año, por la codicia de los amantes de los ajeno de despojar de sus aguinaldos a trabajadores, por la pasividad con que las autoridades actúan ante malhechores con el argumento de que las patrullas no tienen ni para la gasolina, y por el incremento del desempleo, rubro en el que el estado lidera en el país.
La gravedad del problema se puso sobre relieve hace una semana  cuando un médico residente del fraccionamiento Estrellas de  Buenavista que acudió a la nueva Plaza Deportiva fue asaltado junto a su esposa, tras realizar sus compras, y al oponer resistencia, uno de los malhechores accionó su arma. El saldo: el médico murió.
El problema tocó las fibras sensibles de una sociedad que parece no conmoverse ante la ola de criminalidad y sólo reacciona cuando un hecho de esta naturaleza ocurre con algún familiar o un conocido, o acontece en un sitio al que acude con frecuencia o hay muchas víctimas.
La posición del gobernador Andrés Granier Melo de que las plazas comerciales deben contar con seguridad en sus instalaciones no parece la respuesta adecuada, pues si bien las empresas que manejan este conglomerado de negocios deben tener guardias y cámaras de seguridad, corresponde al gobierno prevenir y perseguir a los delincuentes.
Los maleantes que atracaron al médico portaban armas de fuego, y los guardias privados no están autorizados a portarlas. Entonces, ¿cómo podrían evitar una situación de esta naturaleza?
Lo que sí sabemos es que a unos 200 metros de donde ocurrió el homicidio, sobre el velódromo de Ciudad Deportiva, existe una caseta policiaca que nadie sabe para qué sirve.
Viendo cómo están las cosas, no puede más que dársele la razón al diputado José Dolores Espinoza May, cuando manifiesta que “es una situación vergonzosa lo que esté sucediendo en nuestro estado”.
El gobierno estatal presume sus ‘logros’ en el combate a la delincuencia organizada. Pero poco es lo que se palpa de lo que su corporación policiaca hace para evitar que quienes roban o atracan en la vía pública, quienes hurtan en viviendas o asaltan comercios, hagan de las suyas.
Las estadísticas indican que en promedio tres comercios —tiendas de abarrotes o de conveniencia— son asaltados al día por delincuentes que portan armas de fuego.
Ya hasta existe un mapa de las colonias más peligrosas de Villahermosa: Atasta, Tamulté, Del Bosque, Primero de Mayo, Casa Blanca, Reforma y Miguel Hidalgo, así como las villas Parrilla y Playas del Rosario.
Los secuestros de menores de edad o levantones de empresarios o ganaderos siguen siendo pan de cada día en las páginas de información policiaca de los periódicos tabasqueños.
Hace poco, cuando atracaron por segunda ocasión una joyería de la Plaza Altabrisa, el dirigente de la Coparmex, Daniel Vázquez Díaz, declaró que estos acontecimientos generan un estado de alarma, y demandó una respuesta mucho más eficaz, con mejores resultados y mayor coordinación por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno. 
“La crisis está vigente. Lejos de ser prueba superada, la percepción de inseguridad en la población y la desconfianza, permanecen altas y no existen indicios sólidos de que la incidencia delictiva haya bajado; todo lo contrario, además es patente una progresiva dispersión geográfica del problema, pues municipios que antes eran referencia turística, ahora son nota periodística delictiva”, señaló el presidente del gremio patronal en el estado.
No todo puede achacársele al crimen organizado. Existen en Tabasco delincuentes que se dedican exclusivamente al robo, a despojar de sus bienes a gente indefensa. Y muchos de estos maleantes, que operan en pequeñas bandas, son muchachos.
Hace un mes, el magistrado de la segunda Sala Penal, Samuel Ramos Torres, precisaba que en un 20 por ciento aumentó el índice de asaltos y robos cometidos por adolescentes. Y dio un dato como para poner los pelos de punta: estos delincuentes juveniles ya no hacen robos pequeños “sino muy grandes”.
Además, estos muchachos tampoco se tientan el alma para matar a la víctima si ésta los identifica o les opone resistencia, como fue el caso del infortunado médico chiapaneco que acudió a La Comer a surtir su despensa.
Otro dato: muchos de los delincuentes juveniles pertenecen a familias de clase media y —como se dice comúnmente— ‘no tienen necesidad de robar’; sin embargo, ahí andan desvalijando o llevándose autos, asaltando tiendas o atracando a muchachas de su misma edad para despojarlas de su teléfono celular o su laptop que luego llevan a casas de empeño, donde les dan dinero contante y sonante sin pedirles facturas.
¿Y dónde está la policía? Esa es una pregunta que todos nos hacemos ante el crecimiento de una delincuencia común que comete asaltos a mano armada a transeúntes, robos a casas-habitación, hurto de automóviles y atracos a negociaciones de diverso giro.
Contra lo que puedan decir las versiones oficiales, no se ve la acción de la policía. Ni para prevenir los delitos ni para combatir a los criminales.
No hay en este Tabasco que pronto conocerá lo que es la alternancia en el gobierno —y con ella la esperanza de que se ponga fin a tanto caos y desorden—, una colonia popular de cualquier ciudad donde no sucedan a diario este tipo de ilícitos. Y los uniformados de Sergio López Uribe brillan por su ausencia.
Y sálvese quien pueda, pues la misma Procuraduría General de Justicia del estado ha alertado a la población tabasqueña sobre la ola de asaltos con violencia, que previó aumente hasta en un 30 por ciento en estos tres meses que restan del año.
El procurador Gregorio Romero Tequextle indicó que a partir de octubre podrían empezar a incrementarse los asaltos con violencia, por lo que recomendó a la ciudadanía tomar todas las medidas de precaución necesarias para no ser víctimas de la delincuencia, sobre todo cuando realizan retiros en los cajeros automáticos. Y sobre advertencia no hay engaño.  

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