lunes, 30 de abril de 2012

Piedras en los zapatos



No pocos analistas ven signos de resignación en el presidente Felipe Calderón. A estas alturas, ilustran con algunos datos, el presidente ya ve irremediable la debacle dominical del 1 de julio. 

José Ureña / primercirculo@hotmail.com



Habría llegado a esta conclusión al ver la interminable caída de su candidata Josefina Vázquez, quien a estas alturas está peor posicionada al momento de su postulación el 5 de febrero.
Dicho de otra manera, casi dos meses han terminado por derrumbar su esperanza de ir por un tercer período federal para el PAN y recibir su maldición de regresar la Presidencia de la República a su odiado PRI.
—No seré yo el (Ernesto) Zedillo del PAN —ha dicho a amigos y colaboradores suyos en reiteradas ocasiones, ante quienes recuerda su infancia de inflamadas consignas contra el priismo al lado de su padre Luis Calderón en su natal Michoacán.
Tal vez se apresuran conclusiones.
Las cuatro campañas —¿y quién es el cuarto?, preguntará  usted, seguro de no ver mayor cosa en Gabriel Quadri— apenas llevan la tercera parte del calendario y falta los más socorridos en intensidad y definiciones.
Además, Calderón no se distingue por declinar.

¡NO ME AYUDES, CHENTE!
Sí hay signos para la molestia.
Felipe Calderón andaba en Estados Unidos, donde ha sido visitante frecuente, cuando en México se dio  un encuentro incómodo.
Josefina Vázquez acudió en gira proselitista a Nuevo León y en Monterrey se encontró, dialogó, se retrató y dio conferencia de prensa con Vicente Fox, un correligionario perverso tanto para Felipe Calderón como para la candidata azul a sucederlo.
De lengua fácil y palabra ligera, Fox se ha distinguido por pregonar recurrentemente la gran delantera del PRI y de Enrique Peña Nieto en la contienda por Los Pinos.
Sólo un milagro, dijo la semana pasada, podría revivir a Vázquez y llevarla a la Presidencia de la República porque la suerte está echada para el lado tricolor.
Eso enojó a doña Josefina, pero más a don Felipe.
No terminaba el mohín del michoacano cuando el ex presidente soltó otra prenda: la imagen del país está “por los suelos” dado el nivel de ingobernabilidad vigente en México, la violencia incontrolada y los más de 50 mil muertos oficiales del sexenio.
Por esos datos desde las alturas se envió a un grupo de militantes con la solicitud de expulsión de Fox en la estructura municipal del partido en León y Josefina, cuyo trato con Calderón ha dejado de ser terso, buscó al guanajuatense.
Lo sumó a su campaña.
Calderón andaba fuera del país y sintió la traición.

RESIGNACIÓN SIN DEMOCRACIA
Con los hechos quedó claro: Josefina Vázquez no es gente de Felipe Calderón, sino de Vicente Fox.
Fue Fox quien en noviembre de 2000 recibió a un grupo de mujeres encabezadas por Cecilia Romero y le pidieron la Sedesol para una militante panista.
—Propongan una terna —les pidió.
—Ya tenemos el nombre: la diputada Josefina Vázquez —contestó Cecilia Romero.
Por eso es gente de Fox.
Y si de ahora en adelante cada día ella está más lejos de los afectos de Calderón, entonces sí son ciertas las señales enviadas a los priistas: la contienda será libre.
Quizá al final entendió una realidad sólo nublada por los odios: le será más fácil entenderse con Enrique Peña que con Andrés López.
Pero conste: no es por espíritu democrático, sino porque ya le llenaron de piedras los zapatos a Calderón.  

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