lunes, 27 de febrero de 2012

Hermanazgos reprochados a modo


Dentro de la trama macabra del proceso electoral, en las fuerzas políticas existe una enorme pugna por obtener el acceso a los cargos públicos, más allá de la importancia brindada a los contendientes para el cargo de gobernador del estado.
Rosa Elvia Bracamontes /
rosaelviab@hotmail.com

Así vemos que en todos los partidos políticos hoy existe un bombardeo importante a favor y en contra de todos y cada uno de los actores políticos que traen bajo el brazo su proyecto para contender con sus correligionarios y alcanzar esa primer aspiración: ser candidato para los otros cargos públicos.
Dentro de ellos vemos a personajes que por padrinazgos, relaciones o trayectorias, dirigen su oferta de cara a la sociedad, en afán de convencer al respetable que ellos son la mejor opción.
El derecho y la obligación por parte de la ciudadanía es escudriñar celosamente el camino que les precede; eso ya se ha apuntado en pasadas entregas. Lo único que avala a cada uno de los personajes políticos es el resultado o falta de, que han tenido en su paso político.
Pero dentro de toda esta maraña de pugnas en buena lid y mucho de guerra sucia, hay un caso muy especial por el modo en que afrenta a los derechos partidistas de un personaje de nuestro quehacer político al cual se le descalifica y discrimina por un solo hecho: el vínculo de parentesco que guarda con un actor político de otro partido.
Fernando Mayans Canabal cometió el crimen de ser llamado a la suma de un perredismo que hoy se aprecia bastante contradictorio, a involucrarse de nuevo en ese trabajo partidista que requiere por mucho de nombres posicionados. Es sabido que caras nuevas muchas veces no generan confianzas.
Así y todo, el doctor Mayans es descalificado de todas las formas posibles por el solo hecho de ser hermano de Humberto Mayans Canabal, al cual la izquierda ve como el enemigo a vencer, lo cual contribuye a crecer la figura del candidato priista a la Senaduría.
Pareciera que la sociedad no es inteligente ni consciente de que todos tenemos derecho a responder a título personal por nuestros propios actos, y en ese tenor nos traten.
Denostar a alguien por asociación es descabellado e injusto y es lo que realiza la Izquierda por dar paso a otro político que se ufana por “coleccionar cargos de elección popular”, como expresó en las redes sociales.
Fernando Mayans tiene derecho a participar en forma justa, equitativa con base en su trabajo personal. Si él desea estar en el PRI, ahí estará seguro, pero en el PRD no pueden ni deben coartar sus derechos partidistas por tal motivo; es reprobable, pues ambos hermanos representarían trincheras opuestas y no existe nada que impida tal ejercicio.
Mejor ejemplo en el estado no podemos tener que el de los hermanos Rosalinda y Adán Augusto López, uno en el Senado y el otro en la Cámara de Diputados pero ambos formando parte del Congreso de la Unión y no hubo crítica alguna por acaparar los cargos públicos. ¿O sí? Y seguro, continuarán con su paso político, siempre respetando sus bases estatutarias.
Así que los partidos políticos que se venden como democráticos deben permitir las competencias sanas en donde los proyectos sean los que posicionen y no el “fuego amigo”. Capacidad es lo que hace falta, por el bien de Tabasco.

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