jueves, 9 de febrero de 2012

Carnaval político


La desbandada de diputados que dejaron tirada la chamba para buscar otro cargo de elección popular pone en riesgo el trabajo legislativo
y la credibilidad de los partidos políticos
Luis Enrique Martínez /
luisenriquemarh@hotmail.com

La temporal o definitiva ausencia de 19 de 35 diputados convirtió a la 60 Legislatura al Congreso estatal en un carnaval político.
Pero lejos de alentar el jolgorio propio de las fiestas carnestolendas, el precedente histórico en la política de Tabasco pone en riesgo la credibilidad de los partidos cuando apenas la elección concurrente de julio toma cuerpo.
Por otra parte, confirma que a las principales fuerzas políticas de la entidad poco interesa la formación de cuadros: pura “vacas flacas” llegaron al Congreso.
Pero tal descuido parece premeditado porque eso permite a las cúpulas partidistas mantenerse en activo elección tras elección. Tanto PRI como PRD suelen ir a elecciones nuevas con caras viejas. Ahí está el caso, por ejemplo, de Arturo Núñez Jiménez.
En esta ocasión, el montaje del carnaval político extiende un pagaré a la población electoral para cobrar en los comicios federales, estatales y municipales de mediados de año.
O también la ambición de la clase política cuestiona la vigencia de la Constitución Política de Tabasco, macera los valores de la democracia y alienta el abstencionismo electoral en una entidad donde prevalece la apatía social.
Tales escenarios no fueron revisados por los diputados del PRI, PRD y PANAL que pidieron permiso para ausentarse de manera temporal o definitiva de la actividad legislativa por la cual fueron electos en los comicios de 2009.
El jueves 2 de febrero entró la solicitud de licencia del diputado del PAN, Alberto de la Cruz Pozo. Y se esperaba que para ayer martes 7 se diera a conocer la de su correligionario Javier Calderón Mena. Ambos aspiran a las presidencias municipales de Balancán y Emiliano Zapata, respectivamente.
La inédita desbandada de legisladores de mayoría relativa y de representación popular metió a la Cámara de Diputados en el ojo de la tormenta electoral, cuyo efecto no se alcanza a vislumbrar todavía.
A la codicia de quienes pretenden contender por una diputación federal o presidencias municipales, es obligado incluir la licencia del 5 de diciembre de Carlos Manuel de la Cruz Alcudia para asumir la Secretaría de Salud; así como el necesario llamado de Claudia Isabel Rosado Mendoza tras el inesperado fallecimiento del diputado Alfonso Rolando Izquierdo Bustamante.
Mientras tanto, el rezago legislativo está ahí como sombra del pasado y presente de un Poder Legislativo que presume de una composición pluripartidista, aunque eso no implique responder de facto a las necesidades de la población ciudadana.

Falsarios
Pocas fueron las veces que el diputado Juan José Peralta Fócil dejó de cuestionar la presunta indolencia de José Carlos Ocaña Becerra para enfrentar el reto del rezago legislativo. Sin embargo, a fines de enero siguió los pasos que el priista emprendió el 29 de diciembre: también pidió licencia.
Ocaña Becerra fue el cabecilla de la desbandada. Dejó la coordinación parlamentaria del PRI y la presidencia de la Junta de Coordinación Parlamentaria, cuando quedaba un año por concluir el periodo constitucional de tres años.
A la acción de quien en septiembre de 2009 entró como emergente a competir en el IV Distrito Electoral Local tras el condenable asesinato de José Francisco Fuentes Esperón, siguieron la de los coordinadores parlamentarios del PRD y Panal. Y como quedó asentado arriba, este martes el PAN también quedaría sin pastor de bancada.
Originalmente, Ocaña Becerra pidió licencia en diciembre para quedar en condiciones de esperar el resolutivo del CEN priista en torno a la elección de su candidato a gobernador. Una vez que se difundió el acuerdo del jueves 25, su aspiración mudó hacia la diputación federal por el VI Distrito Electoral, pues Luis Felipe Graham Zapata resultó la propuesta de la cúpula partidista para el ayuntamiento de Centro.
Esta última es precisamente la razón por la cual Peralta Fócil cedió la estafeta a su suplente en el XX Distrito Electoral, Francisco Antonio Ortiz Ávalos, luego de ganar la curul en el Tribunal Electoral Federal al priista Rúrico Domínguez Mayo. Pero la postulación en el PRD no la tiene segura. Adán Augusto López Hernández también la quiere.
Sin dejar huella trascendente en el Congreso, Manuel Antonio Ulín Barjau tiró la toalla a Concepción Ricardez Ricardez para pugnar por la candidatura de la alianza PRI-PVEM-Panal a la presidencia municipal de Jalpa de Méndez.
La aventura de estos singulares políticos es semejante al resto de los 14 representantes populares que ya andan de cacería por diversos municipios, así como por territorios del ámbito electoral federal.
Algunos como el caso de Fernando Valenzuela Pernas, Armando Beltrán Tenorio, Miguel Ángel Moheno Piñera y Luis Felipe Madrigal Hernández, podrían aparecer en las boletas electorales de julio, incluso, por partidos opositores al Partido Revolucionario Institucional.
Pero la posibilidad de que retornen a su curul es mínima. En cambio, en casos como los de Lucila Domínguez Sánchez, Aurora Piñera Fernández y Julio Alonso Manzano Rosas no hay la seguridad de la licencia definitiva.
Y eso mantiene en ascuas a los suplentes convertidos temporalmente en propietarios. Una comparsa que anima el carnaval político montado en la Cámara de Diputados.

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