miércoles, 11 de enero de 2012

El Peje manda


Los tiempos han cambiado a Andrés López. O, más bien, él ha simulado cambiar y allá quienes le crean. Me explico: Si en 2006 mandó “¡al diablo las instituciones!”, ahora ha pasado al control de ellas.
José Ureña / primercirculo@hotmail.com

Los mejores argumentos son los hechos.
Con un aire de inocencia disfrazada, envió una carta al Instituto Federal Electoral (IFE) donde preguntaba qué puede hacer en calidad de candidato de la Izquierda amarilla, naranja y roja llamada por él como “todas las Izquierdas” de México.
¿Era necesaria tal solicitud? No.
A López y a los ciudadanos de buena voluntad les basta con leer la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) para darse cuenta en qué situación jurídica se encuentran.
Los consejeros electorales pudieron contestarle con este argumento irrebatible, pero no.
El presidente Leonardo Valdés Zurita se asustó. Casi todos, incluidos algunos recién designados, andaban de vacaciones de fin de año y fueron convocados de emergencia.
Regresaron, estudiaron la misiva, sesionaron y contestaron: “mire usted, señor Peje, siga haciendo con cuanto ha hecho durante años y años con ley y sin ley, con Cofipe o sin Cofipe, con nosotros o contra nosotros, representantes formales de la ley aunque la mal apliquemos”.
Y entonces el señor Peje sigue orondo y feliz en lo suyo, en la agitación, donde según su propia expresión se siente “como pez en el agua”. Logró lo deseado y ahora, con la bendición superior, parece ser otro.

APOYO DE CAMACHO Y EBRARD
Esta manipulación de las instituciones no es nueva.
Los tabasqueños tienen información de Andrés López desde fines de los setenta, bien sea como burócrata de medio pelo, como aparente benefactor de indígenas o como dirigente priista de alta convicción.
Cuando las deslealtades propias y las injusticias del sistema parecían haberle cerrado las puertas, cambió su militancia y como la Izquierda purifica, entonces apareció como el hombre pulcro de ideas justicieras y combatividad sin par.
En la Ciudad de México comenzó a saberse de él desde fines de los ochenta.
Estaba incrustado en escritorios del consumidor —siempre con la bandera justiciera— y se fue de candidato a gobernador de Tabasco como abanderado del Frente Democrático Nacional, la simiente cardenista del PRD.
Desde entonces ha sido un dolor de cabeza para las instituciones.
A fines de 1988, en las postrimerías de su gobierno, Miguel de la Madrid no supo cómo actuar. Lo dejó crecer y, llegado al poder Carlos Salinas, López encontró un aliado inmejorable: Manuel Camacho Solís.
El jefe del entonces Departamento del Distrito Federal fue generoso con quien llegaba del sur a exigir en el centro cuanto no se le daba en Tabasco, bien fuera para barrenderos, en reclamo de tierras contaminadas por el petróleo y otras causas.
Todos los días los manifestantes sureños recibían en la Plaza de la Constitución su ración de alimentos y se les avituallaba de insumos como baños, camas, tiendas de campaña, dinero para pagar hospedaje de sus líderes…
El intermediario era Marcelo Ebrard Casaubón, a la sazón secretario general de Gobierno y quien llegó a pagar con tarjeta de crédito las tortas pedidas al Prendes cuando el crédito del GDF había llegado a su tope.
Histórica es la fotografía de la fecha: Camacho Solís concedió una entrevista al semanario Proceso y, parado en los balcones de su oficina y con el Zócalo a sus espaldas, dijo una frase ominosa para el país:
—Debemos acostumbrarnos a esto.
Sí, dos decenios después ya estamos fatalmente acostumbrados.

LOS TEMORES DEL TRIBUNAL
Esta remembranza confirma lo visto: la protesta produce.
Desde aquellos añejos tiempos el entonces joven Andrés López tenía en jaque a las instituciones. Simulaba presionar al gobierno federal de Carlos Salinas mientras el defeño de Manuel Camacho Solís lo proveía de todo.
Con una mano presionaba y con la otra cobraba. Cuando venían fiestas históricas —Grito, desfiles militares, celebraciones de la Revolución, etcétera— los manifestantes se iban por obra y gracia de Camacho Solís y el emisario despedía a los contingentes por la carretera a Puebla: El Peje llevaba los gastos pagados. Ya volvería después.
Presente permanente, se hizo notar más en 2006. Por las protestas paralizantes de la capital, cierto, pero también por los temores de las instituciones.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se cimbró y los magistrados temblaban.
Estaban acosados por todos los costados: en uno el gobierno de Vicente Fox, en otro los representantes de los gobiernos extranjeros —destacadamente el estadounidense—, en un tercer flanco los asesores externos de Felipe Calderón… Ah, y Andrés López.
Los siete juristas estaban vigilados, como lo denunció el ahora presidente del Tribunal, Alejandro Luna Ramos.
El y tres compañeros estaban por la aprobación de las elecciones, pero los otros tres por la anulación, como lo pedía el frente pejista Por el bien de todos, primero los pobres.
Al final las voces foráneas y el gobierno convencieron a los tres reticentes: no podía dividirse la votación porque entonces la protesta escalaría de la toma de Paseo de la Reforma al cerco en aeropuertos, toma de petroquímicas y en general el aparato productivo. Vendría la fuga de capitales, el caos, la quiebra nacional y ¡Dios nos libre!
Le dieron el golpe a López. Pero hoy López asedia de nuevo al Tribunal y ya le platicaré cómo. Pretende ponerlo a sus pies como ya tiene al IFE.
¿Verdad que ya no manda ¡al diablo las instituciones! y hoy las controla?

El pasmo del IFE
Los órganos electorales le tienen temor a Andrés López y por ello le permiten hacer cuanto quiere y le contestan afirmativamente cuanto pregunta.
Primero le dijo sí, puede hacer cuanto usted quiera, señor Peje, recorra el país, asista a mítines, convoque al voto, haga propuestas, ilusione a las masas...
Y ahí va el tabasqueño por doquier.
Bueno, pues en la semana hubo otra perla del Instituto Federal Electoral de Leonardo Valdés Zurita, ese remedo de consejero: el señor López puede promoverse en espectaculares en todo el país, anunciar su república valiente, su país del amor o lo que desee, porque no hay forma de demostrar la autoría de esos anuncios.
¿De verdad? ¿Aparecieron solos? Según el IFE sí. Por ellos no responden ni el PRD ni el PT ni lo que era Convergencia, y menos el señor Peje, imagen y beneficiario único de esos espectaculares.
En esas manos está la organización de las elecciones de 2012. A esas elecciones vamos.

PANISTAS ALTANEROS
NUEVA YORK.- Quería hablar de cosas menos malas.
De cómo ven en Estados Unidos a México, por ejemplo.
Pero no.
En Estados Unidos se habla poco del vecino sureño, acaso porque para ellos el sur no existe para lo bueno.
Sólo se habla de violencia aquí, allá y acullá.
De muertos por doquier, en la calle o en los pueblos porque el crimen organizado gobierna las ciudades y domina el campo, o en la cárceles porque históricamente fueron concebidas para dar seguridad y castigo a los malvados, pero en México ni ahí están seguros y se fugan o se matan como ratones un día sí y otro también.
Esa información sale en todos los periódicos y es ocioso reproduciría.
Mejor entremos a la información, como históricamente ha sido la tendencia de esta columna...
En el Distrito Federal el orgulloso dirigente del Partido Acción Nacional Gustavo Madero y su impresentable escudero Juan Molinar Horcasitas, puestos ahí por usted ya sabe quién, han sido doblegados una vez más en su afán de deshacerse del incómodo Santiago Creel Miranda y preparar la salida de Josefina Vázquez Mota hacia una Senaduría.
No lo lograron. ¿Por qué? Porque son malos operadores de Los Pinos.
No han sido capaces de armar siquiera una elección con apariencia democrática desde los tiempos de Javier Lozano, Emilio González, Alonso Lujambio y otros aspirantes apeados antes de emprender siquiera la contienda.
Madero y Molinar salieron con ese remedo de expresión popular llamado consulta indicativa y la desecharon antes de explicar siquiera en qué se trataría. Una derrota severa, pero no la única.

PÉRDIDA DE CONFIANZA
Gustavo Madero y Juan Molinar Horcasitas ya no son de confianza. Como no han sabido manejar las postulaciones, el presidente Felipe Calderón decidió asumir el control.
Ya se los dijo a los tres candidatos presidenciales, Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero:
—Cuando tengan alguna duda, no teman consultar. Las puertas están abiertas…
Eso en cualquier lenguaje significa lo elemental: ya no vayan al PAN, donde sólo encuentran confusiones y no han podido despejar el camino a fin de sacar una elección interna tersa.
¡Quién lo hubiera imaginado! Tienen todo para ganar, hasta la voluntad del oficioso IFE, y han fallado.
Ese organismo de Leonardo Valdés Zurita desbordó generosidad cuando prohibió a los de enfrente, el priista Enrique Peña y el perredista Andrés López, hacer campaña en radio y televisión y la puso triple para el PAN.
Porque Vázquez Mota, Creel y Cordero suman tres y todos pueden anunciarse en pantalla y bocinas.
Pero no están enredados en manipulaciones porque, vaya desgracia, no han podido hacer a un lado a Creel a fin de dar paso a la negociación con Vázquez Mota y ungir a Cordero.
Ese es el plan, pero crecieron los enanos y a ver quién les recuerda su tamaño real.

ENOJO DEL TRIFE
¿Conoce usted a Luisa María Calderón Hinojosa y Marko Cortés? Le doy datos: ambos fueron candidatos del PAN en Michoacán, ella para gobernadora y él para alcalde de Morelia.
Los dos perdieron ante priistas, la hermana del presidente de la república frente a Fausto Vallejo y el senador con Wilfrido Lázaro.
Aceptaron su derrota. No de buena gana, pero reconocieron a los victoriosos tricolores. Pero, ¿qué pasó a continuación?
Lo adelantado por la columna hermana Teléfono Rojo: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación cedió a las presiones y su sala regional sentada en Toluca anuló las votaciones morelianas.
¿Está dicha la última palabra? No. Hay autoridades interinas en Morelia, pero le doy el adelanto: en el Tribunal de Alejandro Luna Ramos hay inconformidad con la decisión toluqueña por dos razones:
1.- Los argumentos jurídicos son endebles, pues una transmisión televisiva no es prueba de promoción o gasto indebidos y los calzones de un boxeador (Juan Manuel Márquez… ¡en Las Vegas, para colmo!) no pueden masificar el voto.
Y 2.- El magistrado decisivo en Toluca, Santiago Nieto, llegó al cargo… ¡a promoción del senador perredista Silvano Aureoles!
Es decir, hay peine y corresponderá al Trife espulgarlo.
Si el enojo se refleja en votos, dé usted por cierta la ratificación de la victoria del priista Wilfrido Lázaro.
O por lo menos, y a despecho de la presión de Los Pinos, la no anulación de la elección de Michoacán.
En este caso habría una incongruencia: los calzones del peleador Márquez decidieron la elección de Morelia, donde además está el margen victorioso de Vallejo, pero no la del estado.
¡Vaya galimatías de nuestra justicia!

No hay comentarios:

Publicar un comentario