martes, 8 de noviembre de 2011

Mucha pieza


Si alguien puede hablar con autoridad de lo que es el trabajo partidista en el PRI, sin duda ese es Freddy Chablé Torrano. Conoce al partido tricolor, su historia, sus documentos básicos, sus estructuras y sus cuadros, al derecho y al revés.

Y desde luego, puede presumir de su lealtad al Revolucionario Institucional, pues dirigentes que le precedieron o sucedieron ya pertenecen a otras formaciones partidistas, y algunos hasta regresaron.
Cuando estuvo al frente del PRI estatal, en la segunda mitad del régimen de Enrique González Pedrero, el reto no era tanto tener un partido competitivo, pues la oposición prácticamente era inexistente, sino conformar una organización con propuesta programática e ideológica a la altura del gobernante en turno: un ideológico del priismo –que acabó yéndose al PRD, con su alumno Andrés M. López Obrador, y esa es otra historia.
Hoy que le encomiendan hacerse cargo de dirigir al tricolor en la capital tabasqueña hasta parece un cargo menor para un político con su trayectoria. Pero aceptó el reto de dirigir al PRI en un municipio que toda su vida ha sido priista, en un momento en que se habla con insistencia de alternancia y cuando la alcaldía de Centro es tan disputada y codiciada, como la misma gubernatura.
Con esa templanza que forjó en años de hacer política partidista, de carrera legislativa —el señor ha sido líder del Congreso local y diputado federal— y de ocupar diversos cargos en la administración pública, ahora tendrá que lidiar, escuchar y apaciguar a una jauría de aspirantes a la llamada ‘joya de la corona’.
Conocedor del terreno que pisa, recomienda prudencia —justo cuando frente a él se desata una guerra de porras, en el salón central del parque Tomás Garrido—, y advierte que las disputas entre los aspirantes podrían hacer tambalear las preferencias electorales.
Dice que los tiempos nacionales auguran vientos de victoria; sin embargo, los tiempos estatales “invitan a la reflexión y al acuerdo, son de advertencia, son un llamado a la concordia, no a la confrontación, no a la fragmentación, no a la división”.
¿Y qué hará Freddy Chablé con el PRI municipal? ¿Se la pasará de café en café cabildeando, grillando, que le tomen la foto para salir en los periódicos?
Define que el pueblo requiere organizaciones que lo apoyen a salir adelante y no quiere promesas que no se puedan cumplir.
Y de plano deja claro a esos que patrocinan porras o que se promueven llevando paquetes de víveres a las comunidades inundadas —allí estaba José del Carmen Escayola— que él no es de los que construyen la fortaleza electoral repartiendo despensas, pues “la política asistencialista debe ser borrada de nuestras acciones”.
Lealtad, congruencia, honestidad y respeto a la legalidad, distinguen al buen priista. Llega al cargo poniendo las cartas sobre la mesa. Señala que en política no hay secretos sino acuerdos. “Si se hace lo correcto —expresa—, los resultados serán positivos; si se equivoca, no habrá lamento o justificación que valga”.
Está en puerta —indica— un proceso complejo, quizá el más difícil en mucho tiempo. Y lo que se requiere es convencer a la gente con propuestas serias.
Tal vez por ello, Freddy Chablé —el político que sustituye en la dirigencia municipal priista a Irving Orozco, el burócrata del que no se sabe en qué estado le entrega el comité local y sus estructuras, si es que las tiene— presume que “en este partido lo que sobra es experiencia, lo que sobra es talento, carácter y determinación”.
Y Chablé Torrano regresa al PRI con toda esa experiencia y acervo del que pocos pueden presumir, que hasta parece que el cargo le queda chico.
El acto partidista lo encabezó Miguel Alberto Romero, en su primera salida en público luego de su regreso a la dirigencia estatal.
Y el mensaje de Romero Pérez no se apartó de lo que minutos antes advertía Chablé Torrano.
“Para mantener la gubernatura del estado y seguir siendo gobierno en Centro, no pensemos que es con proyectos personales o con proyectos individualistas como vamos a poder avanzar. La política se hace en conjunto; es de equipos, de lealtad, es de conjugar las diferentes expresiones”, decía el dirigente estatal.
Y mientras éste hablaba, en el salón era incontenible no sólo el calor —pese al equipo de aire acondicionado recién estrenado— sino la guerra de porras de seguidores de José Carlos Ocaña Becerra y José Manuel Cruz Castellanos, dos aspirantes a la alcaldía, presentes en el evento, que parecían no escuchar que la política ‘no es de proyectos individualistas’, ni que ‘a la gente hay que convencerla con propuestas’. ¡A la bío, a la bao…!

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