martes, 4 de octubre de 2011

Si no frenan inundación habrá éxodo de indígenas a la ciudad, advierte Auldárico


En la Chontalpa Chica “prácticamente ya
no hay actividad agropecuaria, lo que
viene a aumentar la desesperación de la
gente”, manifiesta el ex senador chontal

De seguir inundándose de manera recurrente las áreas agrícolas y ganaderas de la Chontalpa Chica, se corre el riesgo de un éxodo masivo de indígenas del campo a la ciudad en busca de empleo, advierte el ex senador Auldárico Hernández Gerónimo.
Afirma que en la zona indígena desde el mes de abril se encuentran inundados los cultivos de básicos y pastizales, que suman alrededor de 10 mil hectáreas sólo en Nacajuca y Jalpa de Méndez.
“En la zona prácticamente ya no hay actividad agropecuaria; lo que viene a aumentar la desesperación de la gente”, dice el también poeta chontal, quien acusa que no se ha dado ningún planteamiento de los tres órdenes de gobierno para resarcir los daños provocados a los campesinos por las inundaciones que se dan desde la época de estiaje.
Los indígenas han sufrido ese fenómeno desde siempre, por las arbitrariedades y malos manejos de las presas, sentencia el ex líder perredista que hace 19 años encabezó una marcha de productores de maíz de Nacajuca a Villahermosa, en protesta porque sus tierras fueron inundadas en plena temporada de seca.

Recuerda que “estrenamos con esa marcha al ‘gobierno de la honorabilidad’, después de la caída de Salvador Neme”, y menciona que más de 700 productores de maíz responsabilizaron a la Comisión Federal de Electricidad porque em abril, cuando el maíz estaba en mazorca, se fueron al agua.

“NOS SIGUEN ECHANDO AGUA”
Según Hernández Gerónimo, además de la extrema pobreza histórica, a los indígenas “nos siguen echando agua”.
Recuerda que antes “la gente decía que el agua de las crecientes era alegre porque traía peces, y no había problemas; hoy el agua es contaminada, la que entró a la zona mató pastizales y hojas, porque va contaminada de la ciudad a los campos”, indica.
Por esta situación, “hay desesperación en la gente. No hay trabajo en sus parcelas. Viene a la ciudad y tampoco hay trabajo. Es un problema y un caos social que se puede ir agudizando”, advierte.

Sostiene que en el caso de Nacajuca, las tierras agrícolas desaparecieron totalmente. “Todo está entre el agua”, sub­raya.
Auldárico abunda que la inundación destruyó los pastizales y hasta las cercas de alambre. “Se está en una situación de desesperación”, acota.
Rememora que años anteriores se sembraba en febrero, porque venía la primavera y la planta aguantaba, porque era sembrada en la parte baja. “Eso se acabó”.
Y es que —dice— “había una especie de calendario agrícola, en donde la gente sabía que desde el mes de septiembre entraba la creciente y la gente se preparaba, pero la cosecha estaba lista”.

SALVAN A CONSORCIOS
Las inversiones multimillonarias para controlar las presas, hacer dragado y bordos, “son buenas, pero a la burocracia le gana el tiempo porque las aguas han llegado”, expone Auldárico Hernández.
Manifiesta que la preocupación de la Conagua es “salvar a la ciudad, a Chedrahui, los Walmart, consorcios capitalistas, sin importarles los campesinos que viven de la tierra. Sólo en tiempos de campañas cuando les llevan una despensa”, expresa.

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