jueves, 9 de febrero de 2012

Una mirada externa


Un estudio no da el panorama sobre un país, pero ilustra. Con esa premisa, se reproducen algunos datos del documento Caso México, elaborado por la Universidad de Harvard.
José Ureña /
primercirculo@hotmail.com

El perredista Andrés Manuel López es sin duda el político más conocido, pero arrastra el fardo de su intolerancia, de su rechazo, de su intransigencia tras la derrota de 2006 contra Felipe Calderón.
Su metamorfosis a político de corte franciscano con cuanto de falsa humildad signifique, lo enfrenta a un pasado de agravios con amplios sectores sociales y sobre todo con el gran capital.
No le creen.
Su presencia en Monterrey, donde se asienta el empresariado más influyente y también el más conservador, le sirvió para seducir a un grupo de inversionistas deseosos de un cambio radical, pero están muy lejos de ser multitud.
Estos se identifican más con el PAN y con el PRI.
Pese a todo, crecerá más de lo esperado meses atrás.

PRIISTAS
Enrique Peña Nieto es un caso especial.
Su juventud le acarreó simpatías prematuramente, desde su aparición en 2005 en la contienda mexiquense, y él supo acrecentarla a su paso por el Palacio de Toluca.
Ha llegado a su techo.
Difícilmente crecería más aun cuando no cometiera errores, como ya empezaron a aparecer.
En Harvard tienen registrado un dato: tardó ocho años en obtener su título.
La población puede perdonarle gazapos como estos porque hay una valoración muy singular: tiene confianza en Peña Nieto, no en el PRI.
Bien administrado, ese capital puede serle suficiente para ganar en julio próximo y conseguir recuperar Palacio Nacional para el priismo.
El resto del dinosaurio no está en la misma circunstancia.
Aunque trae las tendencias como partido, la gente votará por los candidatos más carismáticos y el PRI deberá tener cuidado en las postulaciones.
Podrá ser la primera fuerza, pero no le auguran dominio en la próxima Legislatura federal.

PANISTAS
Los panistas, tan proclives a Estados Unidos, no se encuentran muy bien evaluados allá.
A reserva de la elección interna, en Harvard los ven así:
Josefina Vázquez Mota trata de dar un mensaje mesurado, pero de escaso contenido y ninguna propuesta atractiva para una ciudadanía en espera de un cambio de rumbo y, sobre todo, de una persona con mando.
En la contienda azul ha cometido un error: sus recorridos y actos cuanto habla va dirigido a la masa general, pero con ello descuida a una militancia y adherencia no identificadas con ella y tampoco entusiasmada.
Entre sus financieros está el Grupo Monterrey, lo cual la ata, y esa malhadada adquisición poblana llamada Ricardo Henaine, en bronca a muerte con el gobernador Rafael Moreno Valle.
Santiago Creel es visto como un político viejo y permeado por los intereses, aunque hable de apertura económica y contra los monopolios.
Su actitud no es genuina: como secretario de Gobernación privilegió a Televisa con permisos para juegos de azar y luego, cuando le bloqueó las cámaras —al grado de sacarlo de imágenes senatoriales—, reaccionó con furor.
Ernesto Cordero, obvio, inspira confianza porque está identificado con los círculos financieros internacionales y en especial con los estadunidenses, a los cuales trató desde Hacienda.
Los tres son colocados a la zaga de Enrique Peña Nieto.
Para marzo los pronósticos estarán así: 38 para Peña Nieto y el PRI, 28 para el PAN y 24 para la izquierda y Andrés Manuel López. Después todo puede pasar.

1 comentario:

  1. Ojala que Josefina Vazquez Mota pueda hacer un buen papel representando al PAN, no es tan buena como Santiago Creel, pero podria tomar en cuenta las propuestas de Santiago.

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