martes, 21 de febrero de 2012

Palafitos, programa de vivienda rebasado por inundaciones


En Tabasco hay más de 37 mil familias que viven en zonas de alto riesgo de inundación y la capacidad gubernamental apenas alcanza para cinco mil proyectos
Samuel L. Soto Giles /
gi_les@hotmail.com

Don Natividad Valencia, don Nato, descansa a la sombra de la Ceiba en Boca de Aztlán. A sus 70 años prepara agua de coco con el jugo de una hoja de maguey cocido. “Es bueno para la presión”, dice.
Platica que las inundaciones le son familiares, desde que tiene uso de razón el tapanco es el refugio. Con las aguas de julio, se matan o se venden los “chonchos”. Se guarda el chicharrón, el maíz, el frijol y “lo poco que tienes”.
“Desde el tapanco vas en cayuco a comprar, al médico. Los hijos que estudian se van a vivir con otros familiares… los que quieren estudiar. Así la pasamos. Tenemos desgracias, también. Aquí no se olvida la muerte del señor que se ahogó con sus dos hijos allá arriba, por Dos Montes, pero hasta por aquí los vinieron a buscar”, comenta.
Y agrega: “A veces da tiempo de llevar los animales, el ganadito, a las zonas altas, En otras ocasiones nos gana la creciente y se pierden los cultivos”.
De ser beneficiados con las casas sobre columnas de concreto, cuando menos aseguraría sus pertenencias.
“Algo es algo”, dice Don Nato al enterarse de que tanto el gobierno federal como el estatal han optado desde el año pasado por la construcción de viviendas tipo palafito como una medida de protección ante las inundaciones.

PROGRAMA PILOTO
La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), delegación Tabasco, tiene previsto llevar este programa a las comunidades de Aztlán Tercera, Cuarta y Quinta Sección, así como a Palomillar, en el municipio de Centro.
En 2011 la Sedesol desarrolló su programa piloto en las comunidades de Boca de Chilapa, Cuauhtémoc, Ignacio Allende, Ignacio Zaragoza, Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero, El Triunfo, San Juan, San José (El Coco) y Chicozapote, pertenecientes al municipio de Centla.
La delegada de la Sedesol, Gabriela Tello Maglioni, indica que para este año se consiguieron mil acciones más para realizar palafitos y que se está estudiando el número que le tocará a cada municipio donde se ubican las comunidades de alto riesgo.
También, el Instituto de Vivienda de Tabasco (Invitab) presentó el año pasado el proyecto de la construcción de 120 casas palafitos en comunidades de Centro, Jalpa de Méndez, Centla, Jonuta, y Macuspana. La directora Mabel Zurita Ojeda explica que por las inundaciones recurrentes esa institución decidió trabajar en el diseño del prototipo rural para este grupo de población.
“Después de la inundación de octubre y noviembre de 2007, la subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio de la Sedesol, Sara Topelson de Greenberg, recomendó la conveniencia de desarrollar en algunas zonas vulnerables de Tabasco, vivienda tipo palafito”, detalla.
Desde esa fecha se estudiaron diferentes modelos de vivienda para crear el prototipo Casa Tabasco, expone la directora de Invitab.
Este modelo se construye en una losa de 37 metros cuadrados, cimentada a una altura de 1.50 metros del nivel del terreno natural mediante una estructura de concreto armado, formada por 4 grupos de 4 castillos.
Dicha vivienda cuenta con un área de usos múltiples de 13.75 metros cuadrados, dos recamaras de 12.60 m2, divididas por un guarda ropa de madera; un baño con regadera de 1.77 m2, área de cocina con estufa ahorradora de leña y lavadero de 12 m2, además de un tapanco con una superficie de 17.29 m2, haciendo una superficie de construcción de 54.29 m2.
De acuerdo al último informe de la Dirección de Protección Civil del Gobierno del Estado, en Tabasco se tienen detectadas más de 37 mil familias que viven asentadas en zonas de alto riesgo de inundación; de éstas, aproximadamente 11 mil corresponden a Villahermosa y su zona conurbada con Nacajuca.
Sin embargo, el representante del Consejo de Comunidades Unidas de Centla, Luis Alberto Méndez May, señala que el programa de construcción de mil palafitos para cinco municipios de Tabasco es insuficiente.
“Tan sólo en Centla, a la fecha, se han beneficiado 200 familias cuando son más de 20 mil las afectadas por las inundaciones, es decir únicamente al uno por ciento”, detalla.
Además, las reglas de operación de Sedesol para ese tipo de proyectos establecen que sólo se pueden construir en comunidades en donde el nivel del agua llegue a un metro y medio, y en el caso de Centla, en 30 comunidades el nivel alcanza hasta tres metros.

EN ENTREDICHO
En octubre y noviembre la comunidad de Chilapa prácticamente se convierte en una gran laguna. Sobresalen las viviendas palafito, tiende a ser una población flotante.
Pero este tipo de construcciones tiene que mejorarse. El diputado por el municipio de Centla, Oscar Castillo Moha, señala que se tienen que revisarse las reglas de operación pues carecen de un baño y en otros casos fueron rebasados por la inundación porque el metro y medio de altura no es suficiente.
En octubre pasado Chilapa, que se ubica a 50 kilómetros de Villahermosa, volvió a sufrir los estragos de la inundación.
Por casi dos meses las familias ocuparon la carretera que comunica al puerto de Frontera para improvisar su vivienda.
La delegada municipal, Rocío Ramos señala que nunca había subido tanto de nivel ni por tanto tiempo.
El transporte y los productos básicos se encarecen porque el litro de gasolina llega a costar más de 15 pesos.
En cambio, para la Sedesol el programa de los palafitos es calificado de inédito a nivel nacional y consiste en la construcción de una recamara adicional que en tiempo de las inundaciones se convierte en albergue y en unidades básicas de vivienda.
Las Unidades Básicas de Vivienda están construidas sobre pilotes de concreto de 1.5 metros por arriba del piso. Las habitaciones tienen una escalera con profundidad promedio de 50 centímetros de profundidad abajo del nivel de piso y unos 50 del piso hacia arriba.
Asimismo, las 29 unidades básicas de vivienda cuentan con 40 metros cuadrados y que constan de un baño, recámara, cocina, estancia, sala-comedor, un pequeño pórtico, escalera, con las mismas medidas del nivel de construcción en palafitos de la unidad de habitación.
Este programa se basa en un subsidio a fondo perdido en el que las familias participan en la construcción, cuyo costo llega a los 103 mil pesos y está dirigido a las familias de pobreza extrema.

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