martes, 24 de enero de 2012

Cambio social con valor


Cuando se nos presenta alguna crisis familiar debido al comportamiento de los hijos, como padres muchas veces nos preguntamos: ¿cómo podemos remediar de alguna forma la falta de valores que a diario es un reclamo de la sociedad? Minerva Ocaña*

Y es que a través de la información a la que tienen acceso, lo avanzado de la tecnología, el alejamiento a lo espiritual y la falta de comunicación familiar, se abona a que la familia como núcleo social principal de toda comunidad no esté cumpliendo con el objetivo para el que se estableció, por lo que en su mayoría está llegando a su fin.
Valores como el respeto, la amistad, la honestidad, la sinceridad, el cariño y la identidad son características indiscutibles que se fomentaban padres a hijos hace no más de dos décadas en las familias tradicionalistas de Tabasco.
Resulta que de la actual descomposición social, cada vez son más los jóvenes que a temprana edad deciden casarse o irse a vivir en unión libre sin tomar en consideración la gran responsabilidad que implica el convivir con otra persona de manera más intima. Sin experiencia de vida, comienzan a tener hijos y empiezan etapas que resultan en los grandes problemas sociales que todos conocemos.
A mi parecer los nuevos padres del siglo XXI deberíamos detenernos un momento y recordar cómo era antes nuestro pueblo, la convivencia con otros niños, el tiempo que nos dedicaban papá y mamá para jugar, comer, vacacionar y comentar nuestros problemas para juntos resolverlos... Todo ello da nostalgia porque lo actual es la televisión, los juegos de video, el internet, las fiestas y la superficialidad con que se toman los asuntos de la familia. Y es que en muchos casos los programas y la información que en estos medios proporcionan no ayudan a formar en la personalidad del niño o joven un buen ejemplo.
Una de las actividades a aplicar como regla familiar es la lectura. Esto ayuda a mejorar no sólo el habla, a hacer ágil la mente, y, por supuesto, engendra en el ser humano un espíritu de libertad.
Como persona ocupada en la política y preocupada por el acontecer, creo que juntos debemos decidir lo que queremos hacer de nuestros hijos y lo mejor está en los libros porque son ellos los que dan cuenta de la evolución de la humanidad.
Por todo ello, hoy escribo para que me lean las futuras generaciones: Por la experiencia, así como el amor y cuidados que en un tiempo proveyeron el respeto a nuestros padres y abuelos.
La sociedad y el gobierno en estos momentos de vulnerabilidad necesitan que la honestidad sea el común denominador de la convivencia no sólo para que haya la paz sino el desarrollo social que tanto anhelamos y dejemos de ver a los políticos como simples titiriteros de intereses de unos cuantos.
La sinceridad es sinónimo de la verdad que debe prevalecer en las relaciones humanas donde el cariño por la humanidad dan sentido a nuestra existencia para cumplir el ciclo natural de la vida y la identidad que no es otra cosa sino el orgullo por lo que somos como persona, los logros de la sociedad en la que nos desenvolvemos y lo que nos hace ser auténticos de la zona en la que nos tocó nacer, desarrollarnos y dejar huella imborrable de nuestros actos.

* Aspirante a la candidatura del PRD a la Diputación Federal por el III Distrito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario